La serie For All Mankind, estrenada en 2019, es sin duda una de las mejores producciones de ciencia ficción de los últimos años. No llega a ser algo muy vinculado a la estetica Cyberpunk ni mucho menos, pero comparte esa fascinación por una tecnología alternativa y una estética retro-futurista extremadamente cuidada.
La premisa es sencilla pero brillante: ¿qué habría pasado si la Unión Soviética hubiera llegado a la Luna antes que Estados Unidos? A partir de ese punto de divergencia histórica se desencadena una carrera espacial mucho más intensa que la que conocimos en nuestra línea temporal. A lo largo de las temporadas veremos el establecimiento de bases permanentes en la Luna, la exploración de Marte y una expansión constante de la presencia humana en el espacio.
Aunque la serie ya lleva varios años al aire, continúa vigente: en 2026 se estrenó su quinta temporada y ya fue confirmada una sexta y última temporada.
Sin entrar en spoilers, la historia desarrolla numerosos conflictos políticos, tecnológicos y humanos, conectando además con acontecimientos reales reinterpretados dentro de esta línea temporal alternativa. Entre ellos aparecen sucesos inspirados en episodios de la Guerra Fría, como el derribo de aviones civiles por parte de la Unión Soviética y un recrudecimiento de las tensiones entre las superpotencias.
Uno de los aspectos que más disfruté es cómo rescata tecnologías y proyectos reales de la NASA que nunca llegaron a desarrollarse plenamente o fueron abandonados. Aparecen conceptos inspirados en propuestas como el gigantesco cohete Sea Dragon o los motores nucleares del programa NERVA, elementos que aportan una enorme sensación de plausibilidad al universo de la serie.
También cuenta con varios personajes femeninos fuertes y memorables, algunos muy queribles y otros no tanto. Por momentos la serie puede caer en cierto progresismo algo meloso, pero el nivel general del guion sigue siendo muy sólido y los conflictos humanos continúan siendo interesantes y creíbles.
Si disfrutan de historias espaciales, exploración, ingeniería, política internacional y ciencia ficción con los pies bastante apoyados en la realidad, probablemente encuentren en For All Mankind una serie ideal.
Finalmente, hay un detalle que aprecié especialmente: el tratamiento del sonido en el espacio. A diferencia de muchas producciones de ciencia ficción, aquí suele respetarse el hecho de que en el vacío no hay aire que transporte las ondas sonoras. Por eso, cuando observamos naves encendiendo motores o armas disparándose desde el exterior, muchas veces reina el silencio absoluto. Es un pequeño detalle, pero contribuye enormemente a la sensación de realismo que caracteriza a toda la serie.




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